EMOCIONES POSITIVAS

 

 

Emoción positiva Todos sabemos que las emociones desagradables influyen negativamente en la salud, y que no son sólo las consecuencias inevitables de la enfermedad, sino que también son factores que contribuyen activamente, junto a otros, a la manifestación de la enfermedad y a su desarrollo. La otra cara de la moneda hasta ahora no muy tenida en cuenta es, a la inversa, si las emociones positivas pueden ser beneficiosas para la salud.


Las emociones positivas extienden no sólo momentáneamente las formas de percepción, pensamiento y acción del individuo, sino que a lo largo de la vida, también pueden aumentar los recursos personales, físicos, intelectuales y sociales. El  efecto de las emociones positivas amplía los recursos y habilidades personales e interpersonales, que luego podrán ser utilizados en otras situaciones y contextos. A este modelo se lo conoce  como “de ampliación y construcción de las emociones positivas”.

Otros de los beneficios de las emociones positivas es que generan nuevas formas de pensar la realidad y nuevos recursos intelectuales, lo cual aumenta el rendimiento académico y promueve una mejor comprensión de las situaciones complejas y un mejor ajuste psicológico (Fredrickson, 1998).

Por otro lado, al ampliarse las dimensiones del pensamiento, influirá en el campo de la acción, generándose respuestas más creativas y conductas más variadas. En relación a lo social, las habilidades interpersonales también se ven incrementadas ya que se crean relaciones sociales de apoyo y más solidarias.

La primera implicancia refiere a que la experimentación de emociones positivas puede reparar el daño que ciertas emociones negativas producen, sirviendo así a una mejor regulación emocional. Entonces, se podría pensar a las emociones positivas como antídotos eficaces contra las consecuencias fisiológicas y psicológicas tan específicas que acompañan a los estados emocionales negativos.

La segunda, hace referencia a que cultivar las emociones positivas no sólo contrarresta los efectos nocivos de las negativas sino que también permite que se den modos de pensar más allá de los habituales y que la persona construya recursos personales de afrontamiento (coping), permitiendo asimismo optimizar la salud física y el bienestar subjetivo y favorecer que las personas sean más positivas y las comunidades, más prósperas.

Esta sería la principal importancia de su estudio y promoción, ya que el cultivo de emociones positivas optimiza la salud y el bienestar y favorece el crecimiento personal permitiendo sentirse satisfecho con la propia vida, tener esperanza, ser optimista, tener experiencias de flujo y ser más feliz. Es decir, bajo la forma de servir para la prevención y el tratamiento de los problemas que conllevan, las emociones negativas se convierten en constructoras de fuerzas personales de resistencia y de bienestar favoreciendo la adopción de una nueva forma de ver la vida.